miércoles, 13 de febrero de 2008

Un día sin Sol

“No quiero trabajar más”, dijo el Sol un día, y se mandó a cambiar. Y todos quedamos sumidos en la eterna noche. Con el pasar del tiempo, el día se transformo sólo en un recuerdo, luego en un mito y después se olvidó. En el fondo de cada uno quedaba un recuerdo de aquella luz, pero nadie entendía, o siquiera se preguntaba qué había podido ser aquello. Por otra parte, el ser humano comenzó a acostumbrarse a la oscuridad, y no tardó en desaparecer también la luz artificial. Ciertamente esto llevó a que empezáramos a dejar de usar nuestro sentido de la visión, y comenzaron a nacer los primeros niños sin ojos. Cuando el Sol volvió, ya nadie pudo notarlo. Sólo sintieron un poquito más de calor. Muchos rieron, pero hubo algunos que, aunque sin lágrimas, lloraron.

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