- Pase, por favor
- Es que no funciona la llave
- Bueno, inténtelo nuevamente
- ¿No me puede abrir usted?
- Me temo que no. Va en contra del reglamento
- Pero si yo escribí ese reglamento
-Señor, entonces debiera tener más cuidado con lo que escribe
- Lo se. Es esa falta de previsión genética lo que me esta matando
- Si, son días difíciles
La puerta se abrió lentamente y con un crujido. Bajo el alero se recortaba la vieja y polvorienta silueta de Daisetz Teitaro Suzuki, en su versión NO – Zen. Saco su espada (si, siempre llevaba una consigo) y exclamó en viva voz:
- ¡Éste es el ruido de una mano!
Sin decir más, dejó caer su espada, partiendo por la mitad el escritorio de su conserje. Éste lo miró, y le dio su bendición.
- Es que no funciona la llave
- Bueno, inténtelo nuevamente
- ¿No me puede abrir usted?
- Me temo que no. Va en contra del reglamento
- Pero si yo escribí ese reglamento
-Señor, entonces debiera tener más cuidado con lo que escribe
- Lo se. Es esa falta de previsión genética lo que me esta matando
- Si, son días difíciles
La puerta se abrió lentamente y con un crujido. Bajo el alero se recortaba la vieja y polvorienta silueta de Daisetz Teitaro Suzuki, en su versión NO – Zen. Saco su espada (si, siempre llevaba una consigo) y exclamó en viva voz:
- ¡Éste es el ruido de una mano!
Sin decir más, dejó caer su espada, partiendo por la mitad el escritorio de su conserje. Éste lo miró, y le dio su bendición.
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