- Esta no es la isla del narcotráfico ni de la hechicería. No es la isla de los turistas ni del adulterio ni del maligno
La gente, con sus manos alzadas al cielo vacío, lloraba excitada. El predicador, negro como la noche que lo rodeaba, se inclinó para tomar aire, y dándole un fuerte impulso a las palabras dijo:
- Ésta es la isla de Dios
Había un desde, que marcaba el inicio en algún desierto lejano, y un hasta, que pedía la puesta del Sol. Dios te regalaba las tierras entremedio, a cambio de un poco de fe. El pastor tuvo un momento de lucidez.
- Si caminamos hacia donde se pone el sol, éste nunca acabara de ponerse hasta que demos la vuelta a la tierra
Silencio general. Los atónitos feligreses se miraban unos a otros. Un par de murmullos se dejaron escapar.
- ¿Que estáis esperando, hermanos míos?
Repentinamente un trueno rajó el ambiente con su profético rugido.
- Es ahora o nunca – gritó el pastor, mientras todos se ponían a caminar con rumbo incierto hacia un horizonte que parecía infinito.
Hacía un calor de los mil demonios. Los perros no andaban con ganas de ladrar.
La gente, con sus manos alzadas al cielo vacío, lloraba excitada. El predicador, negro como la noche que lo rodeaba, se inclinó para tomar aire, y dándole un fuerte impulso a las palabras dijo:
- Ésta es la isla de Dios
Había un desde, que marcaba el inicio en algún desierto lejano, y un hasta, que pedía la puesta del Sol. Dios te regalaba las tierras entremedio, a cambio de un poco de fe. El pastor tuvo un momento de lucidez.
- Si caminamos hacia donde se pone el sol, éste nunca acabara de ponerse hasta que demos la vuelta a la tierra
Silencio general. Los atónitos feligreses se miraban unos a otros. Un par de murmullos se dejaron escapar.
- ¿Que estáis esperando, hermanos míos?
Repentinamente un trueno rajó el ambiente con su profético rugido.
- Es ahora o nunca – gritó el pastor, mientras todos se ponían a caminar con rumbo incierto hacia un horizonte que parecía infinito.
Hacía un calor de los mil demonios. Los perros no andaban con ganas de ladrar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario